Delcy Rodríguez (izquierda), líder interina del chavismo, regresó de Nueva York después de una semana de alta exposición internacional que incluyó un encuentro con el presidente de EE.UU., Donald Trump (derecha), reuniones con los máximos responsables del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Interamericano de Desarrollo, además de conversaciones sobre energía, minería y reestructuración de la deuda venezolana. Antes del viaje, fuentes vinculadas a la delegación dijeron a Reuters que las negociaciones debían producir acuerdos, al menos preliminares. Sin embargo, hasta este sábado no se había anunciado ninguno, pese a que Rodríguez presentó al país ante inversionistas y organismos internacionales como una economía nuevamente abierta al capital extranjero.
El resultado político tampoco produjo un calendario electoral. Durante su intervención ante la Asamblea General de la ONU, Rodríguez aseguró que «en Venezuela habrá elecciones» y prometió condiciones de participación para todas las fuerzas políticas, pero dejó sin precisar cuándo se realizarán. El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, confirmó posteriormente que Trump abordó el asunto directamente con Rodríguez y reiteró que Washington pretende culminar la transición con elecciones libres y justas, aunque considera necesario reconstruir primero la economía, los partidos políticos, las instituciones electorales y otras estructuras del Estado. Estados Unidos tampoco publicó un comunicado detallado sobre el breve encuentro entre Trump y Rodríguez.
La visita dejó así avances en interlocución política y financiera, pero pocos resultados ejecutables. El BID trabaja en la posible aprobación de un préstamo puente de 2.500 millones de dólares para Venezuela, aunque todavía enfrenta objeciones dentro de su directorio, y continúan las conversaciones sobre deuda e inversiones energéticas sin que esos procesos se hayan traducido en nuevos compromisos firmados durante la estadía de Rodríguez. La dirigente regresó además sin establecer el calendario de unas elecciones que Washington presenta como punto culminante de la reconstrucción institucional venezolana, por lo que tanto los principales acuerdos económicos buscados en Nueva York como la definición electoral permanecen pendientes.