Saltar al contenido principal

Acción Democrática plantea «renovar» la República tras 85 años de historia y décadas de gobiernos en Miraflores

Bernabé Gutiérrez plantea un pacto nacional para redefinir el modelo político, económico e institucional del país, con seguridad jurídica, desde una organización fundada en 1941 y marcada por una convivencia amigable con movimientos comunistas

Archivo

Acción Democrática propuso abrir un debate para construir una denominada «Sexta República» en Venezuela, pese a ser uno de los partidos con mayor permanencia y participación directa en el poder durante la historia contemporánea del país. Bernabé Gutiérrez (izquierda), secretario general del sector de AD que controla actualmente la tarjeta electoral, plantea convocar a partidos, empresarios, trabajadores, universidades, iglesias, organizaciones sociales, Fuerza Armada y otros sectores para acordar un nuevo modelo político, económico e institucional. Entre sus objetivos menciona elecciones libres, seguridad jurídica, pluralismo, recuperación de servicios públicos, inversión privada y reconciliación nacional.

La propuesta llega desde una organización fundada en 1941 que encabezó varios gobiernos nacionales y participó durante décadas en el diseño del sistema político que ahora propone reformular. Su trayectoria ideológica tampoco fue uniforme. Los primeros gobiernos adecos enfrentaron militar y políticamente a organizaciones comunistas vinculadas a la insurgencia de los años sesenta y rompieron con la Cuba de Fidel Castro. Sin embargo, Carlos Andrés Pérez restableció relaciones diplomáticas con La Habana en 1974 y convirtió posteriormente a Venezuela en uno de los interlocutores latinoamericanos de Castro. AD consolidó además su pertenencia al espacio socialdemócrata internacional y mantuvo vínculos con partidos de izquierda democrática de América Latina y Europa.

Durante los gobiernos de Hugo Chávez (izquierda) y Nicolás Maduro, Acción Democrática se mantuvo formalmente en la oposición, aunque desarrolló una estrategia más proclive a la negociación que otras organizaciones adversarias del chavismo. Esa conducta generó cuestionamientos periódicos dentro de la propia oposición, especialmente cuando sus dirigentes participaron en mesas de diálogo, respaldaron salidas negociadas o adoptaron decisiones consideradas excesivamente conciliadoras por otros sectores. El partido también quedó dividido desde 2020, cuando el Tribunal Supremo de Justicia entregó judicialmente sus símbolos y estructura electoral al sector encabezado por Gutiérrez, mientras Henry Ramos Allup mantuvo una dirección paralela. La propuesta de «renovar» ahora la República parte, por tanto, de una organización que no observa desde afuera la historia política venezolana: ha gobernado, pactado, confrontado y negociado con actores de prácticamente todas las etapas políticas de las últimas ocho décadas.