Florida continúa siendo uno de los principales centros de la diáspora venezolana en Estados Unidos, pero dejó de ser el destino automático para una parte de quienes llegaron al país durante la última gran ola migratoria. Un análisis de The Associated Press basado en datos federales entre 2018 y 2025 encontró que numerosos venezolanos que ingresaron por la frontera con México se establecieron directamente en ciudades más pequeñas del interior, especialmente en los suburbios situados al sur de Salt Lake City, Utah, además de zonas de Atlanta, Chicago y Denver. Cerca de 30.000 venezolanos llegaron directamente a Utah durante ese período, en un movimiento que amplía el mapa tradicional de una comunidad históricamente concentrada en Florida.
La principal explicación es económica. Venezolanos entrevistados en Utah mencionaron mayor disponibilidad de empleos, vivienda más asequible, menor tráfico y una percepción de mejor calidad de vida que en grandes áreas metropolitanas como Miami. Algunos encontraron oportunidades en construcción, manufactura, alimentación y otros servicios, y posteriormente abrieron pequeños negocios que ayudaron a formar nuevas redes comunitarias. Uno de los casos documentados por AP es el de Enrique Vera, quien llegó inicialmente a Miami para reunirse con su madre, permaneció allí menos de dos semanas y se trasladó a Utah después de considerar insuficientes las condiciones salariales y laborales que encontró en Florida. Actualmente dirige un negocio de panadería que emplea a 15 personas.
El fenómeno no significa que Florida haya perdido su condición de gran receptor de inmigrantes: datos de la Oficina del Censo muestran que en 2025 continuó encabezando la migración internacional neta entre los estados, con Miami-Dade entre los condados de mayor recepción del país. Lo que está cambiando es la distribución de los venezolanos recién llegados. Las redes familiares y comerciales que antes empujaban casi automáticamente hacia Miami ahora compiten con comunidades emergentes en el interior, donde el empleo y el costo de la vivienda pueden resultar más favorables. A esa búsqueda económica se suma la incertidumbre migratoria: el endurecimiento de las políticas federales, la terminación de protecciones temporales y el aumento de las detenciones han generado preocupación entre venezolanos en todo el país, aunque la evidencia disponible no permite atribuir específicamente a esas medidas el desplazamiento desde Florida hacia otros estados.