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Javier Milei reaviva tensión por Malvinas con Reino Unido y califica a la ONU de «inútil»

El presidente argentino acusó al organismo de «mirar para otro lado» ante la disputa territorial y exigió a Londres retomar negociaciones, en medio de un nuevo enfrentamiento por la explotación petrolera alrededor del archipiélago

Archivo

El presidente de Argentina, Javier Milei (derecha), volvió a colocar la disputa por las islas Malvinas en el centro de su política exterior durante su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas y reclamó al Reino Unido retomar las negociaciones sobre la soberanía del archipiélago. Milei sostuvo que las Malvinas constituyen «una causa nacional» y acusó a la ONU de haber «mirado para otro lado» frente al conflicto, antes de calificar al organismo como una «organización inútil». Argentina reclama la soberanía de las islas, administradas por Reino Unido desde 1833, y mantiene que la controversia debe resolverse mediante negociaciones bilaterales.

El mandatario vinculó su crítica a las Naciones Unidas con las actividades petroleras autorizadas por Londres en aguas próximas al archipiélago. Buenos Aires sostiene que esos proyectos contradicen la Resolución 31/49 de la Asamblea General, aprobada en 1976, que pidió a ambas partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras permanezca pendiente la disputa. Argentina inició este mes procedimientos sancionatorios contra más de 60 empresas y personas relacionadas con un proyecto de explotación petrolera y Milei presentó además un proyecto de ley para endurecer las sanciones contra compañías que operen en la zona sin autorización argentina.

La nueva ofensiva diplomática elevó la tensión con el gobierno británico. El primer ministro Andy Burnham (centro-izquierda) afirmó esta semana que Reino Unido mantendrá su posición y defenderá el derecho de los habitantes de las islas a permanecer bajo soberanía británica. Milei rechaza que el principio de autodeterminación pueda aplicarse de esa forma al caso y pidió una «solución pacífica» negociada entre ambos países. El enfrentamiento adquiere además una dimensión internacional después de que el presidente estadounidense Donald Trump (derecha) señalara en agosto que Washington revisaba su tradicional posición neutral sobre la disputa, sin anunciar hasta ahora un cambio formal de política.