El secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Albert Ramdin, instó este jueves a Venezuela a designar un representante permanente para retomar su participación formal en el organismo y aseguró que la institución está preparada para colaborar con una transición hacia la democracia y futuras elecciones. Ramdin sostuvo que Venezuela no necesita reincorporarse porque jurídicamente continúa siendo miembro de la organización, aunque actualmente mantiene vacío su asiento, y señaló que existen conversaciones informales sobre una posible reactivación de la representación venezolana.
La oferta de asistencia llega después de casi una década de actuaciones de la OEA frente al deterioro democrático venezolano que tuvieron un impacto limitado sobre el control efectivo del poder. El Consejo Permanente declaró en 2017 que se había producido una alteración inconstitucional del orden democrático; en 2018, la Asamblea General desconoció la legitimidad de las elecciones presidenciales; y en enero de 2019, el organismo rechazó el nuevo mandato de Nicolás Maduro (izquierda). Meses después aceptó como representante venezolano a Gustavo Tarre, designado por la Asamblea Nacional encabezada entonces por Juan Guaidó (izquierda). Sin embargo, ninguna de esas decisiones consiguió desplazar al régimen de Maduro, que permaneció en el poder hasta su captura por fuerzas estadounidenses en enero de 2026.
La limitada eficacia material de la OEA también responde a la naturaleza de sus propios mecanismos. La Carta Democrática Interamericana contempla principalmente gestiones diplomáticas y, cuando estas fracasan, la posibilidad de suspender a un Estado miembro mediante el voto de dos tercios de los países, pero no otorga al organismo una herramienta unilateral para forzar la salida de un gobierno. Maduro terminó fuera del poder tras una operación ejecutada por Estados Unidos al margen de esos mecanismos, mientras la OEA ofrece ahora acompañamiento institucional a una Venezuela todavía bajo un interinato chavista encabezado por Delcy Rodríguez (izquierda). El historial deja abierta la pregunta sobre cuánto puede aportar actualmente la organización a una transición democrática, después de años en los que sus condenas contribuyeron a documentar y aislar diplomáticamente al chavismo, pero tuvieron escasa capacidad para modificar la situación dentro del país.