China advirtió que sus intereses económicos en Venezuela deben ser respetados pese a los nuevos acuerdos petroleros impulsados por Estados Unidos en el país. La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Mao Ning, aseguró que la cooperación entre Pekín y Caracas se encuentra protegida por el derecho internacional y las leyes de ambos países, y rechazó que terceros puedan interferir en los compromisos existentes entre las dos naciones.
La posición del régimen chino responde a la expansión de la participación estadounidense en la industria petrolera venezolana, que contempla el control y explotación de campos donde empresas chinas, incluidas compañías estatales, realizaron inversiones durante años. Pekín ya había advertido a comienzos de septiembre que sus derechos sobre esos activos debían ser garantizados, después de que el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, sostuviera que China no tendría derecho a exigir que los ingresos procedentes de la nueva producción fueran destinados al pago de las deudas venezolanas con ese país.
El nuevo esquema petrolero forma parte de la estrategia de la administración del presidente estadounidense Donald Trump (derecha) para aumentar la presencia de compañías norteamericanas e internacionales en Venezuela y reducir el espacio ocupado durante años por China y Rusia. Washington proyecta que los nuevos acuerdos permitan más que duplicar la producción venezolana de crudo durante los próximos años, mientras Pekín sostiene que cualquier reorganización del sector debe preservar los compromisos legales adquiridos previamente por sus empresas.