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ONU advierte que aparato represivo de Venezuela sigue intacto bajo Delcy a pesar de «aires de libertad» pos-Maduro

Misión internacional reconoce reducción de detenciones prolongadas tras captura del exdictador chavista, pero documenta nuevos casos de tortura, permanencia de funcionarios señalados por abusos y continuidad de colectivos armados vinculados al Estado

Los colectivos armados han funcionado como organizaciones irregulares que ejecutan órdenes del Psuv contra opositores Archivo

La Misión Internacional Independiente de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas advirtió que el aparato estatal responsable de graves violaciones de derechos humanos y crímenes de lesa humanidad en Venezuela permanece esencialmente intacto, ocho meses después de la captura de Nicolás Maduro (izquierda) y el inicio del interinato encabezado por Delcy Rodríguez (izquierda). El organismo reconoce una disminución significativa de las detenciones políticas prolongadas y las desapariciones forzadas relacionadas con ellas, además de la excarcelación de cientos de detenidos y un mayor margen para protestas, reuniones públicas y actividades de la sociedad civil. Sin embargo, concluye que estos cambios no estuvieron acompañados por reformas capaces de impedir que los mecanismos represivos vuelvan a utilizarse.

La investigación señala que numerosas leyes utilizadas para criminalizar la disidencia continúan vigentes y que los servicios de inteligencia y las fuerzas de seguridad mantienen prácticamente las mismas estructuras y métodos. La Misión investigó 64 nuevos casos de tortura posteriores al 3 de enero, incluyendo intubación forzada, confinamiento prolongado en espacios subterráneos, privación de alimentos, exposición al frío y otras condiciones degradantes. También determinó que al menos 19 funcionarios identificados previamente por graves violaciones de derechos humanos permanecen en cargos relevantes o fueron trasladados a otras posiciones importantes. Organizaciones civiles estiman además que entre 300 y 500 personas continúan detenidas por razones políticas.

Uno de los puntos más contundentes del informe se refiere a los colectivos armados progubernamentales, a los que la Misión vincula directamente con el aparato represivo y los mecanismos de control social. Los investigadores encontraron evidencias de respaldo político, financiamiento directo e indirecto, apoyo logístico, coordinación operativa y protección institucional, y concluyeron que autoridades suministraron regularmente a estos grupos armas de fuego, municiones, motocicletas y equipos de comunicación. Los colectivos han participado durante años en vigilancia, intimidación y ataques contra personas consideradas opositoras, mientras no se han adoptado medidas para desarmarlos o desmantelarlos. Para la ONU, mientras esas estructuras permanezcan activas, no exista independencia judicial y continúe la impunidad por las violaciones cometidas, los actuales «aires de libertad» seguirán siendo frágiles y reversibles.