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Magistrados del Tribunal Supremo de Brasil se enfrentan a gritos por pruebas que comprometen a al menos dos de sus miembros

Crisis estalló por datos extraídos del celular del exbanquero Daniel Vorcaro, investigado por el caso Banco Master; documentos de la Policía Federal exponen vínculos con Alexandre de Moraes y Dias Toffoli mientras la máxima corte decide si abre una investigación contra uno de sus propios jueces

Foto: Gustavo Moreno · STF Archivo

El Supremo Tribunal Federal (STF), máxima corte constitucional de Brasil y equivalente en importancia institucional a un tribunal supremo, vivió este martes una sesión marcada por gritos, acusaciones y descalificaciones entre sus propios magistrados mientras discutían si Alexandre de Moraes debe ser investigado por sus relaciones con Daniel Vorcaro, antiguo propietario del Banco Master. El caso llegó al pleno después de que André Mendonça, magistrado nombrado durante el gobierno de Jair Bolsonaro (derecha), hiciera públicos documentos de la Policía Federal obtenidos del teléfono del banquero. Moraes acusó a Mendonça de impulsar una investigación ilegal y políticamente motivada; este lo interrumpió para responderle «¡es mentira!». Gilmar Mendes también acusó a Mendonça de utilizar el caso con fines electorales y ambos intercambiaron calificativos como «irresponsable» y «leviano», en una confrontación pública poco habitual dentro de la máxima instancia judicial brasileña.

La controversia tiene como núcleo información encontrada por la Policía Federal en el celular de Vorcaro. Los investigadores identificaron 52 mensajes enviados por el exbanquero a un número atribuido a Moraes, además de comunicaciones relacionadas con reuniones y con un contrato de aproximadamente 131 millones de reales entre el Banco Master y el bufete de Viviane Barci de Moraes, esposa del magistrado. Moraes niega cualquier irregularidad y sostiene que el material fue manipulado para construir una «farsa» contra él. Otro miembro del STF, Dias Toffoli, también aparece bajo escrutinio por un informe policial que señaló indicios de una relación con Vorcaro: transferencias por 35 millones de reales a un fondo vinculado a un resort asociado a su familia, al menos 12 encuentros y viajes en aeronaves relacionadas con el entorno del banquero. Toffoli niega irregularidades y se apartó de la sesión. Los documentos constituyen indicios que pueden justificar nuevas investigaciones, pero todavía no representan una condena ni prueban por sí solos la comisión de delitos.

La crisis tiene además una fuerte dimensión política para entenderla desde Venezuela. Moraes se convirtió durante los últimos años en uno de los magistrados más influyentes de Brasil y encabezó investigaciones y procesos contra Bolsonaro y numerosos integrantes de su entorno, mientras Mendonça llegó al Supremo precisamente por designación del expresidente conservador. Las revelaciones del caso Banco Master han abierto ahora cuestionamientos dentro del propio tribunal sobre conflictos de interés, acceso selectivo a pruebas y posible utilización política de investigaciones. Es la primera vez que el STF discute formalmente la apertura de una investigación contra uno de sus propios miembros, mientras otros magistrados también aparecen mencionados directa o indirectamente en los archivos de Vorcaro. La sesión dejó así de ser únicamente una discusión sobre un banquero investigado por fraude para convertirse en una crisis de credibilidad dentro de una institución que durante los últimos años ha tenido una influencia extraordinaria sobre la vida política brasileña.